Día 2: El tiempo

Se dice que el tiempo es una ilusión creada por la mente. Para propósitos de mantener la atención en el momento presente, conviene considerar el tiempo como una unidad de medida que nos ayuda a organizar nuestras actividades y sincronizarnos con otras personas. Conviene darnos cuenta, el momento y la forma en que la mente lo usa como instrumento para convertirse en tirano.

Una de las formas que existen para “aprovechar el tiempo” y entrenar nuestra mente, es aprovechar los momentos que pasamos solos en el tráfico, ese tiempo (a veces enorme) que pasamos diariamente moviendo nuestra parte manifestada de un lugar a otro. Contemplar nuestro entorno, nuestra mente, nuestra respiración y hacer contacto con el Espíritu durante ese tiempo puede ser un ejercicio que nos proporcione grandes beneficios: éxito, paz, felicidad.

Aquietar la mente mientras manejamos es mejor que oír la radio. Es mejor que mantener conversaciones mentales con un fantasma (con alguien que no está físicamente con nosotros). Es mejor que atolondrarnos discutiendo con los demás conductores que, afortunadamente y en la mayoría de los casos nos ignoran, pero que en ocasiones su carga de emociones se conecta con la nuestra y se generan discusiones reales, no solo imaginarias, por situaciones tan vanas como ocupar el espacio de adelante (situación que nos proporciona CERO ventaja).

La práctica de contemplar puede incluir varios sentidos:

  1. Sentir la respiración. Al igual que la práctica de contemplación que se realiza sentado, puedes sentir la respiración de forma consciente al estar manejando.
  2. El tacto también se ejercita con los dedos. Sentir el volante o la palanca de cambios, identificar la textura de forma consciente.
  3. La vista. Haz contacto con tu espíritu. Recuerda y haz conciencia que el que maneja al lado derecho y la señora que va a dejar a sus niños a la izquierda de ti, son parte del mismo Espíritu. Son parte de la misma creación. Son asombrosas las sorpresas que obtienes cuando observas el comportamiento de “tus vecinos de movimiento”, contemplas sus urgencias, sus discusiones inútiles, los deseos por “un espacio antes”, la cortesía y la educación.

Conviene estar consciente de que hay demasiados estímulos al manejar o al viajar, estímulos que pueden traer recuerdos, generar emociones, motivar pensamientos. La mente aprovechará todos estos estímulos para retomar el control. En cuanto esto suceda, debemos regresar a observar la respiración o el tacto y repetir las palabras “inhalando, exhalando” o “sintiendo… sintiendo…”.

La mente tratará de entrar, por la puerta de atrás. Cuiden de su propia felicidad.

 

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