El lunes 29 de agosto de 1938 azota un huracán en Monterrey, un desastre que fue catalogado como más espantoso que el de 1909. Antes hizo estragos en la península de Yucatán, causando destrozos en poblados y aldeas, además de arrasar con los sembradíos en su gran mayoría. El meteoro entró de nuevo a tierra al norte de Tampico dejando al puerto sin luz y destruyendo el muelle “Los Prácticos”, para luego disminuir su intensidad en las montañas cercanas a Ciudad Victoria.

El remanente del ciclón continuó moviéndose rumbo al poniente. Durante varias horas del día 28, a partir de la 1 de la tarde se dejó sentir una intensa lluvia en Monterrey y pasada la media noche, una tremenda avenida de agua bajó por el río Santa Catarina, arrastrando automóviles con tripulantes y pasajeros en el puente de Jesús María, junto al arrollo “El Obispo”. El puente del camino a Chipinque había sido construido por el General Almazán (recordar que él fue el dueño original de Olinalá, cuyo nombre se origina del lugar donde nació el General en el Estado de Guerrero) y sucumbe ante las aguas (aún no existía la Av. Gómez Morín como tal) y crea una represa que hace subir el nivel del agua hasta un metro en las partes más altas del poniente de la ciudad.

Al quedar aislada la carretera a Chipinque, se presentó escases y racionalización del consumo de alimentos.[1] De Olinalá tuvieron que bajar la familia de Don Alejandro Chapa y en carreta de madera cruzar el Río Santa Catarina, después de una semana. Alejandro Chapa señala en su libro que sus padres, al igual que sus tíos e invitados tuvieron trabajar como peones para despejar el camino, dañado por derrumbes y deslaves. La Avenida Constitución tampoco existía, así que el cauce del rio se desvió para afectar bardas y otras construcciones de la Av. Hidalgo. Se dice que las aguas tenían un metro de alto[2].

En el barrio de la Cervecería Cuauhtémoc, las familias se negaban a abandonar sus casas y pertenencias a pesar que el agua les llegaba a la cintura. Lo mismo sucedió en la barriada orienta de la ciudad. Las noticias mencionan que muchos tejabanes fueron arrastrados por la corriente.[3]

En la colonia El Mirador el agua que fluía por el Río Santa Catarina destrozó la barda que protegía el sector, inundando parte de las casas que, en una buena proporción, eran habitadas por estadounidenses. Se tienen noticias de una persona de nombre Marciano Ríos, que fue el que despertó a los vecinos para alertarles del peligro.

También el Sr. Oswaldo Javier Leza de la Peña recuerda el suceso de viva voz en el grupo de Facebook “Monterrey viaje al pasado” y comenta que “nosotros vivíamos en la calle Cuauhtémoc a dos cuadras del río y recuerdo que mi papá nos sacó cargados a mi hermano mayor y a mí porque ya en la casa flotaban todos los muebles. Yo tenía más o menos 2 o 3 años, es muy leve mi recuerdo pero nos platicaban de ese problema”.

Inundación 1938 - Puente construido en 1934El puente de madera construido en 1934 por la administración del alcalde Plutarco Elias Calles Jr. sobre el Río Santa Catarina, y que fue por menos de cuatro años la ruta de salida a la carretera nacional, fue derrumbado por las cuantiosas aguas que corrieron por el río. Partía de la Calle Pedro Martínez (que alguna vez se llamó antiguo camino a Santiago o bien antigua carretera nacional) y tenía aproximadamente la misma ubicación del actual puente que cruza el río de sur a norte, para integrar el flujo vehicular procedente de Garza Sada a Constitución. Antes de este puente, la salida rumbo al sur del país, incluyendo la Ciudad de Mexico era por el vado sobre el río que cruzaba desde la calle Morelos hasta la calle Pedro Martínez en la colonia Independencia.

Al huracán no se le conoce nombre oficial, puesto que la costumbre de asignarle un nombre a los huracanes en Estados Unidos se inició hasta 1950. No solo en la ciudad hubo problemas. Las vías de ferrocarril que corrían hacia Matamoros, Tampico y Matamoros quedaron inutilizadas causando embotellamiento de trenes. Monterrey quedó completamente incomunicado.

El periódico El Norte en su edición del 29 de agosto de 2017 señala que como coincidencia, el Teatro Zaragoza funcionando como cine (ubicado en la Avenida Zaragoza entre las calles de Allende y Matamoros) anunciaba la película “El Huracán”, que dirigió John Ford en 1937, y que se promovía con la frase “la furia de la naturaleza en toda su imponente y espantosa magnitud”.[4]

[1] Alejandro H. Chapa – “Mi paso por la vida”, Universidad de Monterrey, 2013, página 45

[2] Un poco de historia del Río Santa Catarína – Sociedad de Urbanismo Region Monterrey, A. C. – https://groups.google.com/forum/#!topic/surmac/qT5MBV7eWyw

[3] El Porvenir, primera página del 29 de agosto de 1938

[4] https://www.elnorte.com/aplicaciones/articulo/default.aspx?id=1196467&v=2

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s